Gravel y MTB

Analizar las superficies de una ruta gravel antes de salir

60% asfalto o 70% camino de tierra: la diferencia se prepara antes de salir, no al descubrir el terreno bajo las ruedas.

Por qué la superficie importa más que la ruta en sí

En gravel, dos rutas de la misma distancia y desnivel pueden exigir un equipo completamente distinto según lo que haya bajo las ruedas. Una ruta con un 80% de asfalto se rueda bien con neumáticos finos a alta presión; el mismo kilometraje sobre un camino pedregoso pide neumáticos anchos, presión baja y a veces otra transmisión. La superficie no se adivina en un mapa estándar — hay que comprobarla.

Qué muestra la detección de superficie

Una ruta importada puede colorearse según el firme real del suelo, repartido en ocho categorías: asfalto, adoquín, compactado, grava, tierra, hierba, roca y arena. Cada tramo del trazado toma el color correspondiente a lo que lo compone, a partir de datos cartográficos existentes.

En GPX Edit Pro

La detección se apoya en los datos de OpenStreetMap, servidos como teselas vectoriales compactas. Refleja lo que la comunidad cartográfica ha registrado sobre el terreno, no una estimación genérica.

Una ruta coloreada según el firme en GPX Edit Pro, con el reparto en porcentaje
Cada tramo toma el color de su firme; la leyenda da el reparto.

Un ejemplo concreto

Una ruta que muestra un 86% de tierra, 9% de grava y 5% de asfalto se lee de forma muy distinta a otra con 60% de asfalto y 40% de camino compactado: la primera pide una bici gravel o MTB y neumáticos anchos, la segunda sigue siendo apta para un gravel estándar, incluso para una bici de carretera con neumáticos semianchos en algunos modelos. El porcentaje exacto cambia directamente la respuesta a «qué bici llevo».

Gravel o MTB: dónde está el límite

Un porcentaje alto de tierra o roca no descarta automáticamente una bici gravel — todo depende también de la pendiente asociada a esos tramos técnicos. Un camino de tierra llano y rodador se lleva muy bien en gravel; el mismo revestimiento en una pendiente pronunciada e irregular se inclina más hacia el MTB. Por eso la superficie siempre se lee junto al desnivel, nunca por separado.

Leer el desglose en porcentaje

Una leyenda acompaña al mapa coloreado y resume el reparto en porcentaje — por ejemplo, 86 % de tierra, 9 % de grava, 5 % sin cartografiar. Esta última cifra merece una atención especial: un tramo sin cartografiar no es necesariamente un problema, pero conviene comprobarlo en una vista de satélite antes de salir, sobre todo si representa una parte importante del recorrido.

Cruzar superficie y desnivel

Un porcentaje alto de grava sobre un perfil llano no plantea las mismas preguntas que un porcentaje alto de tierra sobre un perfil que sube fuerte — la segunda combinación desgasta más los neumáticos y la transmisión. La guía sobre cómo leer un perfil de desnivel explica cómo detectar estos tramos antes de cruzarlos con la superficie.

Qué cambia para el equipo

Sin dar un ajuste universal — cada bici y cada práctica tiene sus costumbres — el resultado orienta decisiones concretas: anchura del neumático, presión de salida, si llevar insertos tubeless, incluso si elegir una bici gravel en vez de una de carretera si el porcentaje de no-asfalto supera cierto umbral. Es una información que conviene consultar antes de cargar la bici en el coche, no después.

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